Las letras grandes se ven mejor ya cuando los ojos se han cansado de mirar. ¿Quien pudiera detener el tiempo y aun regresarlo hasta el momento en que los ojos eran jóvenes?
Sin darnos cuenta, los años se han ido; lo vemos en las arrugas que surcan nuestro rostro; lo sentimos cuando nuestras piernas se niegan a caminar y los huesos se empiezan a tornar quebradizos; cuando empiezan a aparecer ventanas en la boca.
viernes, 5 de marzo de 2010
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